Y quién te dice a ti, que ya te he olvidado

quién puede asegurar, que mi corazón este blindado

si con solo una palabra que brote de tus labios

te conviertes inesperadamente en mi ídolo, en mi Dios.

Quién puede entender lo que viví al tenerte

lo que fue compartir tu pasión desbordante

entrelazando mis piernas como serpientes

a tu inmaculado cuerpo ardiente.

Quién puede saber lo que mi alma añora

cuando en las noches aúllo como una loba

en las vísperas de luna llena

notando como la sangre hierve en mis venas.

Todo por no conseguir arrancarte

de estas mis entrañas, que en tu ausencia asfixiante

me enloquecen dominantes

dejándome vencer de manera fulminante.