Mi moneda

Aún me pregunto
si quererte fue fortuito
si mereciste mis atenciones
no compensadas con emociones.
El corazón me gritaba adelante
mi mente prohibía: ¡detente!
ni cara ni cruz me favorecía
mi moneda de canto siempre caía.
Y mi vida se balanceaba
rogando el milagro al alba,
negando lo evidente
soñando lo imposible.
Pero la venda destapó mis ojos
descubriendo que no éramos dos
yo jugaba como la tercera en discordia,
siendo estafada por tu condición hipócrita.
Aun me pregunto
por que los santos
te pusieron en mi camino
enmarañando así, el destino.













la-bruja-del-ojuelo dijo
Ser tres no es ningún encanto,
tú y él,
y una moneda de canto.
Cara y cruz
traen en vilo al desencanto
unas pocas veces por los gozos, otras
por volverse del revés
y ser llantos.
Los sueños a través de juegos
son difíciles de obtener,
casi nunca se ganan
y la mayoría son un perder.
Si de amor se trata,
no pierdas tus encantos
ni con monedas
ni rezándole a los santos,
que unas veces te saldrá la cruz
y las otras de canto.
Un beso.
6 Abril 2009 | 05:19 PM