Te lo diré así, claramente
quiero apagar mi sed contigo
tras unos tragos de vino
que será un buen estimulante.

Necesito notar tus manos
recorriéndome entera
acompañado de tus labios
y empezando por mis piernas.

Acaríciame con ansia
como la que yo siento,
que no me pondré romántica
que ya estoy harta de cuentos.

Que las princesitas se cansan de esperar
al príncipe azul que las venga a desposar,
buscan como ellos triunfar
entre sábanas de blanco lunar.

Entiende que el deseo me mueve
a necesitarte aun más que antes
y cuando al nirvana me eleves
¡detente!, para que mi caída sea suave.

Y permíteme retomar el aliento
para empezar un nuevo enfrentamiento
de nuestras ávidas lenguas
sin opción a treguas.