Comenzamos con una copa, y ya entonces me sobraba la ropa!!.
Éramos discretos y educados, muy afables los dos.
Me encantó verlo después de tanto tiempo,
reaccionando mi cuerpo al compás de su voz.
Me sentía plena a su lado como nunca antes había estado.
Una velada de la que salí encantada.

Grabé en mi retina su imagen masculina,
que defenderé cual felina,
para que solo yo Golosina,
pueda en las horas vespertinas
sonreír al recordar esa cita clandestina.

Aun puedo sentir sus carnosos labios,
y tengo de mi misma celos
cuando en ello pienso.
Fue más que Eros,
puro morbo para los sentidos.

No se si me convertí en la presa o en el cazador,
pues actuamos de un modo arrebatador.
Como nunca sentí
arder dentro de mí,
el fuego de la pasión.
Como diría Shakira,
“tengo el presentimiento de que empieza la acción (adentro, adentro...)”.

Y entonces me silenció
con besos furiosos
que el uno al otro nos propinábamos,
besos juguetones
sin poner condiciones
Besos dulces
sin un antes ni un después
fueron besos
que abrasaron mi piel.